lunes, 28 de noviembre de 2011

Recuento de mi fin de semana

Regresando del fin de semana. Disminuye un poco la angustia y la tristeza, poco a poco me repongo del golpe, aunque me falta el fondo, ese que me lastima desde hace años cada que alguien me daña, pero hay que continuar. El sábado, después de mucho tiempo de no salir con mis amigas a algún lugar, porque a veces nos quedábamos en la casa de alguien o hacíamos otras actividades, fui a un barecito, de nuevo el ritual de arreglarte de manera especial, ir a un lugar rico, buena música; me sentía bien; unas cervezas modelo y una cena deliciosa. Hace tiempo que no estaba en ese ambiente, en el mío.
Visualizando tres meses atrás, contigo no me sentía tan en mi mundo, porque sólo iba a donde tu me llevaras, no me desagradaba, pero no era yo; no podìa gritar ni cantar, después de algunas cervezas, ni emocionarme con la música. Después de tres meses, tuve un chispazo de autoestima y me sentía bonita; una tipa en el baño me dijo que me veía guapa, aaassssh me molesta que me digan eso las viejas y no un hombre snifff, pero quizá sí sea un cumplido, pues las mujeres tendemos a no decirnos cuando nos vemos bien. Mi amiga y yo traíamos buena vibra, no íbamos en plan de conocer a alguien, sólo de relajarnos y olvidarnos un poco y creo que lo conseguimos. Ese día fue muy bueno, desde temprano haciendo cositas creativas, sólo para mí; olvidé los problemas económicos, las frustraciones y soledades, olvidé limpiar mi casa, total, si nadie entra ni modo, así que se quede. Y sí recordé lo chingón que es salir con mis herramientas: un libro, una libreta y pluma y mi cámara. El cielo era hermoso, soleado, pero con nubes grises parecía que iba a llover fuerte, pero no llovió, lo capté de dos formas, escribiéndolo y fotografiándolo. Luego el cafecito en el Brasil y después a la casa a arreglarme para en la noche.
Canciones de Black Sabbath, Pink Floyd, Janis Joplin, Maiden, Judas, y luego a dormir agusto. No estabas, y quizás es lo mejor en este momento, que no estés, que no me contamines con tu vida estúpida, con tus mentiras, de tu no saber quién eres ni a dónde vas, de tu egoísmo. Sí, tal vez yo cargue mi tristeza e indecisones todo el tiempo, pero son mías y auténticas; aparentemente eres una persona segura e independeinte, pero no es así, yo sí sé quién soy y tengo muy claro lo que quiero, y sé que muchas veces no tengo fuerzas para seguir mi camino, pero aunque mi camino sea accidentado y lento, ahí voy; unas veces sufriendo y otras con alegría, sigo aquí y soy cristalina porque no escondo nada y tengo la libertad de la verdad, porque sin verdad una persona nunca será libre, no podrá construir nada sólido bajo una mentira, su destino será huír continuamente de todo y, lo peor, de sí misma, simplemente no será. Yo soy libre, tú no, al fin de cuentas tú pierdes más que yo, me dejas tristeza, pero no me puedes quitar mi libertad y pensamiento.
Yo sólo deseo con mucha fuerza que un día llegue ese alguien para entregar y compartir, yo no necesito un complemento porque estoy completa y soy independiente, así que no, tú jamás fuiste la persona con quien podría estar, aunque me haya aferrado, a días de mi proceso de limpieza, sé que no, sólo dejaré que se vaya el dolor y la tirsteza, tú ya no existes.

martes, 1 de noviembre de 2011

Espero

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada. Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»… Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Jaime Sabines