lunes, 14 de marzo de 2011

Imágenes nocturnas I. Imposibilidad de lo onírico

Sentí tu presencia desde lejos, pero no quise detenerme, seguí caminando para que vieras mis pasos con mis tacones negros, mi cabello suelto y la mirada altiva, como si fuera dueña de la calle. Al fin me alcanzaste, me sonreíste y me subí al coche. Qué hermosa se veía la noche y nosotros dos ahí riéndonos, no parábamos de reír. Apareció la música y casi ni me di cuenta; entre la plática, yo sólo pensaba si traía todo listo; la ropa interior adecuada o si me había depilado bien, busqué rápido en mi bolsa para comprobar si traía el perfume de bolso, tú te quedaste viendo como esperando que sacara algo, pero no, sólo lo toqué con la mano y volví a cerrar la bolsa, aliviada de saber que no me faltaría. Sonreíste de nuevo; presiento que cuando lo haces es porque no comprendes algo de lo que estoy haciendo, y además que ni te importa saberlo, pero te agrada verme, sólo eso, observarme. ¿Por qué los hombres ven tanto? y encima ni se percatan de lo importante, qué extraño, ver todo y no darse cuenta de nada al mismo tiempo.
Dimos varias vueltas, te fuiste por el camino más largo y eso me gustaba, teníamos que llegar, pero no tan de prisa. Me dieron ganas de fumar adentro del coche, pero yo no fumo, lástima, me encanta cómo se ve una mujer curzada de piernas, con los hombros relajados y con un cigarro en la mano, creo que es muy sensual; lo único que hice fue echarme un poco hacia atrás y curzar las piernas, así no se notarían mis nervios. Thank you for loving me de Bon Jovi sonaba en el estéreo, cerré los ojos, te agradecí el detalle de la canción en silencio, aunque ese momento fuera incierto. Casi se me salen las lágrimas al recordar otros momentos, pero qué chingados, si éste era el presente, pensé, y además se me iba a correr el maquillaje de los ojos, que era de un color negro profundo. Me incorporé, me empecé a acariciar el cabello y a mover un poquito las piernas. No dijste nada; respiraste profundo y aceleraste.
Lo que falataba de camino se pasó sin hablar, curzábamos miradas. Tomaste mi mano y la pusiste en tu pierna, de pronto la acariciabas con suavidad y a ratos la apretabas contra ti, sentía tu desesperación. Jugué con eso; movía mi mano, cerca de tu entrepierna, luego la quitaba. Como pude me solté de ti para recogerme el cabello, ya no dejé que me tocaras. Cuando nos deteníamos en el semáforo en rojo, yo volteaba a ver a todos los coches, a ver quién iba en ellos, si había historias o sólo monotonía. No quería cruzar mi mirada contigo, quería que me vieras, ser interesante y enigmática para ti.
Entramos al lugar, estaba oscuro, había pequeñas luces en cada cuadro, no se veía nadie, aparcaste el coche, nos besamos, ya no se escuchaba la música, sólo mi respiración entrecortada, estaba nerviosa, sentí un cosquilleo en el estómago, olí mi perfume, perfecto, en mi escote ya se empezaba a asomar mi brassier negro de encaje. Vamos, susurré, y bajamos del auto, caminamos por un pasillo poco iluminado, me empezó a dar frío, me abrazaste, te detuviste en el 105, abriste la puerta. Necesitaba un trago, afortunadamente, ya estaba listo en la habitación. En media hora ya estaba un poco mareada, en ese estado en que sientes que estás en el aire, con una somnolencia agradable, era libre. Luego, besos, saliva, pocas palabras, la ropa en el piso alfombrado, sin luz, desnudez, piel, gemidos, respiraciones, compás, movimientos, entrelazados, susurros, fluídos, éxtasis, clímax, gritos...
Llegué a mi casa antes del amanecer, con los zapatos en la mano y de puntitas, sin hacer ruido, con el cabello completamente alborotado; me metí a la cama oliéndote todavía y pensando si podías dormir.

sábado, 12 de marzo de 2011

Eres flor, mañana eres cielo... Adiós Rita Guerrero



Estoy muy triste... Ayer a las 10 de la noche, murió Rita Guerrero, una mujer que era una artista en toda la extensión de la palabra: cantante, compositora, actriz, además, viculada a muchos movimientos sociales. Era una mujer completa, dedicada a la música; creadora de Belleza.
Yo crecí con el rock en español de los 90. Los que escuchábamos a grupos como Caifanes, La Maldita Vecindad, Héroes del Silencio, La Lupita y por su puesto Santa Sabina, entre otros, teníamos una forma de pensar y actuar, una ideología digamos "diferente". Santa Sabina siempre fue uno de mis grupos favoritos de esa época, por sus letras y porque mezclaban muchos tipos de música. A lo largo de su trayectoria, Santa Sabina nunca nos defraudó; siempre se mantuvo como un grupo auténtico, defendiendo su creatividad al máximo.
Ver a Rita en un escenario, era mágico, nos embrujaba hasta "enamorarnos" de ella; se entregaba por completo, creaba la belleza con sus movimientos, con su voz. No podías dejear de verla, de cantar, gritar, de maravillarte. Iluminaba el escenario.
Es triste que alguien que ha aportado tanto a la música y a este país con sus acciones se haya ido. Como herencia, tenemos su música, su voz, sus ideas.
Adiós Rita, bella, oscura, luminosa, fuerza, flor, humo...

viernes, 11 de marzo de 2011

Cuestión

¿Cómo saber si un sentimiento es intenso?

Cuando va acompañado de un profundo dolor

martes, 8 de marzo de 2011

La mujer, todos los días



"A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo
una gota en el mar, pero el mar sería menos si le
faltara una gota"
Madre Teresa de Calcuta


Hoy es el Día Internacional de la Mujer, los hombres se preguntarán ¿por qué no hay un día del hombre? argumentando que son festividades feministas y que queremos ser iguales que ellos. Nada más alejado de la realidad; este día para nosostras significa un pasito más hacia la equidad, hacia una sociedad más justa para todos, no sólo para las mujeres sino para todas las personas que en algún momento han sido maltratadas, o que no se les da algún valor en la sociedad, pues todos los seres humanos somos valiosos por el hecho de existir.
El crecimiento más rápido para las mujeres apenas empezó en el siglo XX, con la Primera y Segunda Guerra Mundial, en donde jugaron un papel primordial, pues después de la guerra, las mujeres, muchas de las veces, sostenían a las familias; luego, en las décadas de los 60, 70, nacieron ideas que realmente revolucionaron el papel de la mujer en diferentes partes del mundo. En la medida en que se fue incorporando a la vida laboral,la mujer dejó un poco la casa e incursionó en campos en donde sólo podían estar los hombres. Esto fue un gran paso, pero lo cierto es que todavía existen culturas don de hay una discriminación y violencia impresionantes en contra de las mujeres, para muestra, la foto arriba expuesta de una afgana a quien su esposo le cercenó la nariz y las orejas. Respeto a otras culturas, pues cada una tiene su riqueza, pero no es posible que siga pasando este tipo de cosas, donde la mujer es peor que un objeto y no tiene opinión alguna. Sin ir más lejos, hay comunidades indígenas en nuestro país donde todavía las mujeres no deciden con quien casarse, no pueden votar, aún cuando "ya se tiene ese derecho", caminan atrás del hombre, las venden, etc. Hoy en día, aún los puestos clave en empresas son ocupados por hombres, los salarios son menores que ellos, no se toma en cuenta la maternidad, y un sin fin de desventajas más. No quiero parecer pesimista ni quejarme por ser mujer. Este día, debe servirnos para reflexionar y seguir luchando por la equidad, que no es lo mismo que la igualdad. Las mujeres no queremos ocupar el lugar de los hombres, queremos ir con ellos de la mano, en armonía.
En mi familia, somos cinco mujeres y hemos sufrido la violencia, sé de lo que hablo y no es nada fácil, hace siete años que salí de mi casa con un miedo terrible y por eso me siento orgullosa, porque puede salir de ahí; simplemente no sería lo que soy ahora; desde entonces, ha sido un viaje interior de reconocimiento, de aceptar que estoy por algo en este mundo y, caray, que no soy una tonta como me lo hicieron creer. Desafortunadamente, la mujer más importante de mi vida sigue ahí y me duele, espero que un día le llegue esa fuerza que de verdad tiene.
Por eso, este día, felicito a todas esas mujeres que han luchado para salir adelante y se enfrentan a su destino, a contracorriente.

La foto fue tomada por Jodi Bieber, la cual fue
ganadora del Premio World Press Photo 2010