miércoles, 12 de marzo de 2008

El mar

Aún sigo creyendo en ese mar; remolino incansable, azul claro, con su fuerza y belleza que llena mi espíritu y me coloca en el sitio correcto a la luz del cielo. Con la verdad tocándome por todos lados; tempesatad furiosa la mía.

Palabras cotidianas

Hoy me dijo un señor:
"Fíjese, se murió la difunta".
Yo sonreí, el señor siguió hablando con la certeza de que me platicaba cosas importantes. Y tenía razón.