martes, 18 de noviembre de 2008

Sueños

Tuve cuatro días para pensar y desprenderme de mi yo rutinario. La verdad es que es un alivio tomarse un descanso, así simplemente, tumbarse en la cama, escuchar música y sentir cada parte de tu cuerpo que te grita que está viva.
En estos días estuve largo tiempo con mi familia, la disfruté muchísimo, también salí con amigos; fui a un lugar que hace mucho no iba y pensé que no importa el lugar sino la compañía (gracias a las personas que estuvieron conmigo).
Pero lo más importante es que me encontré con mi yo, ese que en realidad me pertenece. Descubrí a mis miedos en su desnudez total, reconocí mis pocas virtudes, aunque algunas no he logrado sacarlas todavía, y sobre todo, soñé. Creo que si no imaginamos constantemente corremos el riesgo de morir en todo ese caos de sombras, gritos, mentiras, injusticias, inmundicias en el que vivimos.
Soñar lo cambia todo; con los sueños podemos modificar los acontecimientos cotidianos y construir felicidades y, por lo tanto, vivir.
Hoy saldré a sentir el aire fresco y construiré mi felicidad.