miércoles, 26 de septiembre de 2007

Héroes del silencio

Después de tantos contratiempos que tuve para llegar al concierto de Héroes del silencio, creo que valió la pena recordar esas canciones que oía a los 16 años; me emocioné cuando las mismas sensaciones de esa época pasaron por mi cuerpo, pero ahora todas juntas, pensé en los momentos que viví, era como estarlo viendo todo y poder tocarlo.
Cuando llegué a mi casa sentí que había sido una buena noche y se borraron esas angustias, rostros, cansancio, accidentes, tristezas que se presentaron durante el día.

domingo, 9 de septiembre de 2007

¿Hacia dónde va la educación?

Tengo poco tiempo que doy clases en una escuela y estoy como tutora en otra; la verdad es que me siento muy agusto con eso, pues cada institución tiene cosas buenas que merecen la pena para la educación; nuevos proyectos e ideas muy interesantes, con todo ese mundo de la tecnología y el enfoque en los dominios laborales. Y pues, no está demás decir que el trato que me dan es excelente y en una de ellas tengo demasiada libertad para tratar los temas como yo quiera. Sin embargo, hay algo que me llama la atención y en lo que no estoy completamente de acuerdo, que tiene que ver con la educación en general, no sólo en estas dos instituciones, ya que son los nuevos parémetros que la Secretaría de Educación maneja: el desarrollo de competencias.
Este programa consiste en preparar a los alumnos para el mundo laboral y empresarial, lo cual implica darle un especial énfasis a la práctica de conocimientos, de tal manera que la persona está apta para desempeñarse en el área que estudió en cualquier empresa que requiera de sus servicios. Hasta cierto punto, esta idea es formidable, porque ya no se tendría el problema tan degradante de ser rechazado por no tener experiencia cuando una persona solicita su primer empleo como profesionista, pues el sistema educativo proporciona un certificado en donde califica a la persona como "altamente competente" para un trabajo.
No es que critique este rumbo que ha tomado la educación en los últimos años, al contrario, me parece una buena opción de oportunidades, pero siento que se está olvidando algo igual de importante, y es una educación que nos dé identidad como seres humanos, inmersos en una cultura determinada.
Me pregunto ¿dónde queda el desarrollo de un pensamiento crítico? Cada vez más se olvida que las personas somos capaces de expresar nuestro propio punto de vista, que tenemos imaginación y sueños y que tenemos el derecho de no estar de acuerdo con algo. A los alumnos se les prepara para no pensar, sólo preocupándose en que sean capaces de realizar un trabajo correctamente funcional para otras personas, pero los seres humanos no somos sólo unas máquinas productoras de mercancías, también sentimos y pensamos. En todo individuo debe haber un equilibrio, somos un todo complejo que incluye el trabajo, el descanso, conocimiento cutural, vida emocional, vida espiritual y salud física. ¿Por qué en nuestro país no se le da la importancia necesaria a estos niveles del ser humano? Hay muchas culturas en donde la enseñanza espiritual es indispensable para la vida diaria, por ejemplo, y que muchas veces va ligada a sentirse parte de una cultura determinada.
La cultura de nuestro país y de toda Latinoamérica es tan rica, portadora de una sabiduría superior y de extrema belleza, que me parece absurdo dejarla de lado, y qué decir de nuestro idioma, que fue arrancado del intelecto con una violencia imperdonable, pues ahora lo que importa es que hablen el inglés porque eso es prioridad para un trabajo o porque da un estatus más alto en la escala social. Imagínense que en mi materia (Taller de lectura y redacción) debo dar algunas instrucciones en inglés para ayudar a los alumnos en su materia de inglés, pues, claro está, es una de las más importantes. No lo podía creer cuando el coordinador me lo dijo, pensé que se trataba de una broma; ¿cómo en mi materia de español voy a hablar el inglés? Si nuestro idioma es lo que nos da identidad, es la herramienta esencial para expresar nuestros pensamientos, es como ser extranjeros en nuestro tierra, lejos de la familia, por así decirlo. Obvio yo no voy a acatar esa orden, pues pienso que no estoy ahí sólo porque necesito un trabajo, sino que debo contribuir en algo en el conocimiento, no me importa que me regañen o algo así, pero yo no puedo hacer ese tipo de cosas que van en contra de mis principios, de mi ideología, así que pase lo que pase, yo no lo haré.
Me da tristeza que ya nadie se interese por nuestra cultura, por desarrollar un pensamiento crítico y que traten de olvidar nuestro idioma, que es uno de los más ricos y bastos, lleno de matices maravillosos, que existen en todo el continente. Ya no tenemos identidad cultural, ya no somos parte de nada. Pienso que todo esto en parte es la conscuencia de la pobreza, pues ahora si no tenemos varios trabajos no podemos vivir decentemente, y yo misma soy parte de eso porque tengo tres y no tengo una solvencia ecomómica que me quite de las preocupaciones. Como decía Antonin Artaud: "No se puede hablar de cultura cuando el pueblo tiene hambre".
Sin embargo, en la medida que los seres humanos nos enfoquemos en otras áreas de nuestra vida, nos interesemos por la cultura, seamos capaces de pensar por nosostros mismos, que la eduación se oriente también a la investigación y a enseñar a "ser personas", se contribuirá enormemente en la construcción de un mundo mejor; tal vez esto suene muy romántico y trillado, pero en realidad lo creo. Recuerdo cuando estaba en la primaria, yo era una niña muy nerviosa, me daban miedo los maestros y por lo general nunca entendía nada, pues el miedo no me dejaba estar ahí de alguna manera, sin embargo, yo estudiaba sola, aprendí a leer sola y a interesarme por el mundo. Un día, cuando cursaba el tercer año de primaria, vi una foto de los campos de concentración en Alemania, me impresionó tanto, que no puede evitar consultar en otros libros y creo que desde ahí he sido muy curiosa y he descubierto un montón de cosas.
Tal vez si nos sensibilizamos, si imaginamos, seríamos más sabios, más felices.