miércoles, 29 de agosto de 2007

Concierto de Heaven and Hell


Ayer fui a comprar los boletos para el concierto de Heaven and Hell, por poco no alcanzo, pues me habían dicho que ya no vendían del precio que yo quería y que sólo había de los más caros, pero afortunadamente no fue así; llamé a Súper Boletos y me confirmaron que podía comprar de cualquier precio; a veces la gente nefasta que atiende en las tiendas de discos ni se toman la molestia de fijarse si todavía hay lugares.
Lo bueno es que ya los compré y este sábado me relajaré y disfrutaré del concierto, lástima que la persona con quien voy a ir no está emocionada, pero trataré de que todo salga bien ese día, creo que me lo merezco, pues trabajo todo el día y me desvelo mucho, acabo de aceptar otro trabajillo y ya serían tres, así que es justo que me dé mis escapadas a otros mundos.

jueves, 23 de agosto de 2007

Yo con vestido de treciopelo rojo

Hoy es un día de nervios, de decisiones radicales, de decir ¡basta! Me da miedo; estoy en la línea divisoria, estoy inmóvil y no decido aún para dónde moverme. Rompo un papel, siempre hago eso cuando estoy nerviosa, destruir, quizá signifique que ya no quiero algo, que necesito matar algo, pero uno se acostumbra a los vicios, a ser un espectador pasivo porque duele menos. Sin embargo aquí estoy, rompiendo todo lo que encuentro. Es difícil saber qué es lo que uno quiere; lo cierto es que siempre sé lo que no quiero y con eso me basta, después todo sale, te encuentra, lo encuentro, nos encontramos y cada que siento un respiro me imagino cosas y sueño todo el tiempo. Ayer soñé que traía un vestido de terciopelo, rojo, con aplicaciones negras y azules, majestuoso, las mangas eran largas y me tapaban parte de las manos, mi cabello totalmente alborotado, era feliz.
Hoy tengo la tarde libre, siento como si fueran vacaciones, estoy impaciente por salir, quiero hacer muchas cosas en un pedazo de tiempo, creo que terminaré contemplando el día, respirándolo, oliéndolo, saboreándolo como siempre, aunque de repente me entre alguna angustia por hacer algo "importante". Pero hoy no, no importa que mi lista de pendientes crezca desenfrenadamente, trataré de amar lo que el tiempo me otorga con tanta ambilidad y respeto:
-Señorita, vaya y sueñe todo lo que quiera, hoy está prohibido ver su cruda realidad".
-Pero... este, ya me dolió el estómago, no sé...
-Deje de decir esas palabras tan estúpidas y sin sentido, a ver, no sabe qué.
-Mmmm, no sé, no sé que quise decir con "no sé".
-¡Válgame! ¿Pero cómo puede usted vivir con tanta incertidumbre?
-Este... sí, así vivo y usted que me presiona tanto...
-Pues como le digo, a usted le gusta soñar ¿no?
-Claro, sí, a mí me gusta mucho, sobre todo en momentos como...
-Shhhhhsss, por el amor de Dios, se le está acabando el tiempo, ya casi me voy.
-Bueno, sí, lo haré antes de que se vaya.
-Y que le quede claro, yo no presiono, yo sólo paso para que los demás puedan crecer y no se queden quietos o como enanos de circo.
-Sí, comprendo, no pensaré en eso ahora, pero le prometo que otra vez que venga a visitarme lo atenderé como se merece, le haré una rica comida y tomaremos vino hasta morirnos de la risa.

Regreso, tanta reflexión para descansar,jajajajja ya me estoy riendo.
Mientras, sigo rompiendo, aventando, mordiendo y escupiendo.

Hoy me puedo comer un tamarindo porque si me duele el estómago me iré a casa.