lunes, 30 de julio de 2007

Cuando el alma muerta abre los ojos

Estaba dormida, intranquila; los sonidos cambiaron y pronto la luz se volvía más nítida. ¿Por qué amanece? La oscuridad es un refugio para las almas dementes, agonizantes; el llanto se libera como un cuerpo vil y putrefacto, y el otro cuerpo, el que alberga al llanto, se recupera de la descomposición de sus órganos, arrojando el líquido de una manera casi penosa. Dormir con los ojos abiertos no es nada agradable; no se respira, la sangre emana de la boca, no lo puedo controlar, de vez en cuando toso y agarro aire para mantenerme con vida, me duele; otra vez grito en mis adentros, mis manos tratan de agarrar algo, pero no hay nada, entonces aprieto los dedos hasta arrancarlos, ya no me pertenecerán nunca, me quedaré sin nada, sin nadie. La nada me recoge y me arrulla, es oscura y al principio siento miedo, pero ella espera con paciencia hasta que me atrevo a mirarla, no dice nada, sólo sé que puedo abandonarme. Los silencios pasan, son enormes, prolongados, por fin cierro los ojos, sueño mi propia vida distorsionada, con flores, con gritos, con rostros. Me veo con la cara azulada, arriba, con la luna; me estoy riendo, puedo bajar y subir cuando yo quiera. Hay más personas ahí, tal vez estén soñando lo mismo que yo. Me da algo de tristeza verlos, sobre todo a las ancianos que dicen que es la primera vez que están en ese lugar. Es increíble que en toda su vida no hayan estado ahí, ¿Qué habrán hecho? No tienen manos ni ojos y su cabello apenas se asoma, pero están felices, sus caras se ven plateadas y yo me río de eso, a ellos les gusta. La noche es demasiado débil, la luz empieza a penetrar, mi cuerpo tembloroso cae. ¡No quiero que amanezca! alcanzo a gritar, pero ya estoy tendida en una superficie dura, siento dolor; mis huesos están quebrados, tengo moretones por todas partes, no puedo moverme. Ojos heridos llenos de sangre. Otra vez tendré que soportar esto; con el llanto escondido, retorciéndose.

jueves, 26 de julio de 2007

Invisibilidad

A veces pienso que no existo, otras que existo con demasiada fuerza, pero la mayoría del tiempo me siento como si fuera un fantasma, un espectador del mundo, fascinado por sus trivialidades. Me acomodo en cualquier lugar y lo veo todo; las voces, los movimientos, los rostros, la belleza de lo que desconozco, y pienso que ese momento es sencillamente hermoso, y me conformo sólo con eso. Porque cuando me hago materia y me convierto en ese monstruo con la mirada roja, los pájaros emprenden su vuelo hacia un lugar seguro y reconfortable; el sonido de sus pisadas crea una música triste y a esa criatura de la mirada roja no le queda más que agachar la cabeza y mirar la oscuridad de sus pies y sobrevivir en el sueño, con ese silencio destellante de colores, con la reminiscencia de algunos sabores y estremecimientos que ya había pensado años atrás. De cuando en cuando su voz es escuchada como un leve silbido por algún extraño que camina aprisa, con pasos firmes, erguido, con su paraguas negro firmemente sostenido por sus manos; tiene la intención de detenerse, después piensa que eso no es importante, que no cambiará nada su vida y sigue caminando, feliz, mientras el grito trata de llegar hacia él. De pronto llueve y todo se lo lleva.

Transformación del origen

¿Acaso una persona puede olvidar su pasado y construir del lodo la belleza? ¿O jamás se deshace de eso que es su origen, por muy incierto que éste sea? ¿O tal vez tenemos diferentes orígenes y sólo recordamos el más cercano, el que nos habla con tanta insistencia sólo para vernos morir, con la sangre derramándose a cada paso que damos?
Sigo esperando, maldigo en mis silencios y sé que algún día, fatigadas de estar en la oscuridad, sedientas de verdad, saldrán las serpientes, con sus lenguas largas y su cuerpo de sangre caliente arrastrándose lentamente en un grito prolongado que despertará a las fieras de mi bosque encantado, dormidas por siglos, y entonces se desatará esa tempestad tardía que imagino en el sueño; mi voz saldrá limpia, mis actos transparentes; la locura triunfante se reirá de las sombras, los cielos se enrojecerán como si fuera el Final.
Después amanecerá con un brío nuevo mi felicidad, y será tan notoria que mis carcajadas ensordecerán a esa voz del pánico. Silencio, silencio, silencio y la música del ángel me mata de una vez. Calma infinita.

Inicio

Todo comienzo tiene las sensación de incertudimbre, una violencia mágica de romper con el pasado, hoy inicio este blog para descargar las violencias internas y en parte para decir estupideces.